August 4th, 2019

This month of August has two important feasts, namely, the Solemnity of the Assumption of our Blessed Mother on August 15th and the Transfiguration of the Lord on August 6th. And the Holy Father’s intention for the month of August is for families, “through their life of prayer and love, become ever more clearly ‘the schools of true human growth’”.

On Mount Tabor, the three apostles, namely Peter, James and John, experienced the glory of Christ. They were startled when they heard the voice from heaven: ‘This is my Son, the Beloved. Listen to Him.”. They did not understand at first, this spiritual experience of the divinity of Christ on Mount Tabor. It was years later, moved by the Holy Spirit, they comprehended the meaning of it. Reflecting on this experience Peter wrote; “We had seen his majesty for ourselves. He was honored and glorified by God the Father, when the Sublime Glory itself spoke to him.” (1 Pet 1:17). John, in the prologue to his gospel wrote: “We saw his glory, the glory which he received as the Father’s only Son.” (Jn 1;14)

To be confirmed and strong in our faith we all need a transfiguration experience, i.e. a close experience of God. The mountain in the Bible represents a place close to God. So, we need to look for Tabors in our life. For us this mountain can be a moment of personal prayer, a moment of encounter with a poor or suffering person, the eucharist that we participate etc. It is there that God tells us ‘listen to Jesus, because he is my beloved Son’. In this week let us seek such a personal moment of an intimate encounter with Jesus.

God bless you all.

Fr.Wilson TOR

Este mes de agosto tiene dos fiestas importantes, a saber, la Solemnidad de la Asunción de nuestra Santísima Madre el 15 de agosto y la

Transfiguración del Señor el 6 de agosto. Y la intención del Santo Padre para el mes de agosto es que las familias, “a través de su vida de oración y amor, se vuelvan cada vez más claramente” las escuelas del verdadero crecimiento humano.

En el monte Tabor, los tres apóstoles, a saber, Pedro, Santiago y Juan, experimentaron la gloria de Cristo. Se sorprendieron cuando escucharon la voz del cielo: ‘Este es mi Hijo, el Amado. Escúchalo a él.”. Al principio no entendieron esta experiencia espiritual de la divinidad de Cristo en el monte Tabor. Fue años después, movidos por el Espíritu Santo, comprendieron el significado de esto. Reflexionando sobre esta experiencia, Pedro escribió; “Habíamos visto su majestad por nosotros mismos. Fue honrado y glorificado por Dios el Padre, cuando la Gloria Sublime misma le habló. ”(1 Pedro 1:17). Juan, en el prólogo de su evangelio, escribió: “Vimos su gloria, la gloria que recibió como el único Hijo del Padre” (Jn 1, 14).

Para ser confirmados y fuertes en nuestra fe, todos necesitamos una experiencia de transfiguración, es decir, una experiencia cercana de Dios.

La montaña en la Biblia representa un lugar cercano a Dios. Para nosotros, esta montaña puede ser un momento de oración personal, un momento de encuentro con una persona pobre o sufriendo, la eucaristía en la que participamos, etc. Es allí donde Dios nos dice “escucha a Jesús, porque él es mi Hijo amado”. En esta semana busquemos un momento tan personal de encuentro íntimo con Jesús.

Dios los bendiga a todos.

Padre Wilson TOR