September 29, 2019

From the 6th century on wards the Church has listed seven deadly sins that can destroy the sanctifying grace in us. They are pride, greed, lust, envy, gluttony, anger, and sloth. The Church also has put forward seven heavenly virtues to counter these inclinations is us such as humility, charity, chastity, kindness, temperance, patience and diligence. This Sunday’s gospel, in the story of Lazarus and the rich man the Lord teaches us about the sin of gluttony. The rich man is described as one “who dressed in purple garments and fine linen and dined sumptuously each day.” He enjoyed his life eating and drinking EVERYDAY so much so that he ignored the beggar, Lazarus. It is not that eating, or clothing is bad or sinful but too much of these can make us selfish, blind us from the needs of others. When we are too much addicted to anything, we become so self-absorbed and forget the needs of others around. In our times, these addictions need not be too much eating or drinking, but it can be our addictions to TV, job, sports, social media, shopping, talking over the phone, etc. Let us identify any such obstacles in our life that make us insensitive to the needs of others.

God Bless you all.

Father Wilson TOR

Desde el siglo VI en adelante, la Iglesia ha enumerado siete pecados capitales que pueden destruir la gracia santificadora en nosotros. Son orgullo, avaricia, lujuria, envidia, glotonería, ira y pereza. La Iglesia también ha presentado siete virtudes celestiales para contrarrestar estas inclinaciones: humildad, caridad, castidad, amabilidad, templanza, paciencia y diligencia. El evangelio de este domingo, en la historia de Lázaro y el hombre rico que el Señor nos enseña sobre el pecado. El hombre rico es descrito como uno “que vestía ropas moradas y lino fino y cenaba como rico todos los días”. Disfrutaba su vida comiendo y bebiendo TODOS LOS DÍAS tanto que ignoró a Lázaro. No es que comer o que la ropa sea mala o pecaminosa, pero demasiado de esto puede hacernos egoístas, cegarnos de las necesidades de los demás. Cuando somos demasiado adictos a algo, nos absorbemos demasiado y olvidamos las necesidades de los demás. En nuestros tiempos, estas adicciones son comer o beber, pero pueden ser nuestras adicciones a la televisión, el trabajo, los deportes, las redes sociales, las compras, hablar por teléfono, etc. Identifiquemos cualquier obstáculo en nuestra vida que nos hace insensibles a las necesidades de los demás.

Que Dios los Bendiga

Padre Wilson TOR